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La visita de los Q´ero de Perú

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Prócoro Hernández Oropeza En nuestro Instituto Pneuma tenemos el honor de recibir a dos personajes de la nación Q´eros, Perú, un pueblo inca muy antiguo que aún conserva sus raíces y sus tradiciones. Fue descubierto apenas en 1949 por el investigador Oscar Núñez, de la Universidad Nacional de San Antonio abad, Cuzco. Q'ero o Q'iru en quechua significa sureño y también 'madera'. La Nación Q'ero es un misterioso pueblo vinculado a los orígenes del Imperio Incaico, que sobrevive en la que fue la región del Antisuyo, en la sección oriental del antiguo Tawantisuyo. Los descendientes de la nación Q'ero se encuentran al este de la ciudad del Cuzco, en los alrededores del nevado Ausangate. Su pueblo principal es Marcapata en la provincia cuzqueña de Quispicanchi y Paucartambo, en el Departamento del Cuzco. En el año 2005 tuve el honor de visitar Perú, principalmente Cuzco y ciudades cercanas como Saqsaywamán, el valle sagrado de Pisac, Ollataytambo, Mach...

El vacío iluminador

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Prócoro Hernández Oropeza “Alcanza la total vacuidad para conservar la paz. De la aparición bulliciosa de todas las cosas, contempla su retorno. Todos los seres crecen agitadamente, pero luego, cada uno vuelve a su raíz”. Tao te King La impermanencia y el vacío o vacuidad son dos conceptos fundamentales del budismo que tratan de explicar nuestra existencia en este mundo. En la entrega anterior Buda nos decía que “Todo lo que aparece como existente es impermanente, no es eterno, ni continuo”. Por tanto, el mundo es irreal. Irreal, no porque sea algo así como una ilusión óptica, o que las cosas no existan fuera de nuestra mente. Irreal porque creemos que lo que se manifiesta es permanente, o más precisamente, por el deseo de que lo sea. Todo cambia con el tiempo, nosotros mismos no somos el mismo ayer que hoy. Nos hemos creado una imagen y por más que queramos vernos de una forma, esta es diferente y cambia constantemente. Si vemos una fotografía de hace un año a como nos vemos a...

El camino Medio

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Prócoro Hernández Oropeza Cuando vemos como nuestra cabeza se cubre de canas, empieza a blanquear o los cabellos se esfuman es semejante al invierno, cuando el ano comienza a declinar; y por más que queramos ocultarlo pintándonos el cabello o rapando la cabeza, el paso del tiempo está marcado en todo nuestro cuerpo. A esto se le llama la impermanencia o transitoriedad; nada permanece, todo cambia. Antes de morir, el Buda preguntó a sus discípulos si tenían alguna última interrogante que hacerle. Los discípulos permanecieron en silencio. Y entonces, el Buda dijo sus últimas palabras: "Todas las cosas condicionadas son impermanentes. ¡Busquen su salvación diligentemente! Esta afirmación, a manera de un legado a sus discípulos y a toda la humanidad, contiene el corazón de su enseñanza. Anitya, es decir: la impermanencia o transitoriedad de todas las cosas... Así como las nubes aparecen y desaparecen o las bellas flores duran unos minutos, horas o días, así es la vida en t...

Los misterios de la vida II

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Prócoro Hernández Oropeza La vida es un misterio. No sabemos de dónde venimos, ni a dónde vamos cuando desencarnemos. Las religiones dicen que si me porto bien voy al cielo, si me enredo en las faldas de la maldad me iré al infierno. Así de simple la vida no tiene sentido, hay algo más allá de nuestras creencias, de nuestros conceptos. Ni en las escuelas, ni en la religión nos han dicho la verdad. Desde que se decretó que la educación fuera laica quedamos en la semioscuridad, huérfanos de historia, sin saber cuál es nuestro origen, nuestro destino. En parte, quienes lo decidieron pensaron que era lo correcto debido a que las religiones tampoco decían la verdad y en gran parte sólo pregonaban fanatismo, creencias que generaban odio o desprecio hacia quienes no comulgaran con ellos. Eso ha generado linchamientos, guerras, enconos, desprecio por la vida como la que se vivió en la época de la inquisición o la que se vive en varios países donde predomina el islam, de esas co...

Los maestros y su impacto en nuestra psique

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Reflexiones cotidianas Los maestros y su impacto en nuestra psique Prócoro Hernández Oropeza Nuestra vida la hemos compartido con diversos maestros, unos más claros, otros difusos, unos más amorosos, otros más iracundos o duros. Estas dos polaridades son las que quedan grabado en nuestra memoria. En primaria recuerdo cuando menos a tres. Uno que se enamoró de una maestra y, aunque a mi corta edad, en tercer año de primaria, intuía de lo que se trataba, puesto que a mí me convirtió en su celestino; me pedía que le llevara un recado a la maestra y al mismo tiempo ella me entregaba otro para él. Otro maestro de quinto año, muy amable, atento y cariñoso, a él lo recuerdo con una sonrisa siempre y un gesto amoroso en su semblante. Otro, de sexto año, era simpático y excelente, pero tenía un pero, no le agradaba lo religioso. Como era normal que, saliendo de clases, cerca de la escuela estaba la iglesia del pueblo y las religiosas nos invitaban a sus charlas religiosas y a prep...

El ego criticón

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Prócoro Hernández Oropeza La gente recurre muy constantemente al juicio y la crítica. Estas dos acciones son como un deporte porque en ellas, el que critica más se siente más grande, más importante. En un café suelen juntarse personas, sean mujeres u hombres simplemente a charlar, pasar el rato o para conversar los chismes del momento. Como si fueran personas doctas en el asunto se cuestiona desde las acciones de tal o cual político, un artista, o simplemente de un conocido o un amigo que no está presente. A veces estamos en una conversación y a una persona se le ocurre criticar a alguien, nuestro ego chismoso y criticón de inmediato entra en la conversación y sin darnos cuenta participamos en esa fiesta de los egos criticones. Que si fulanita está engañando al marido, el otro contesta: -Eso dice la gente y yo creo que sí, pues la he visto llegar muy tarde. Se hacen suposiciones como si esas tuvieran un soporte de verdad para condenar a esa persona. ¿Quién es el que cri...

El quinto elemento, éter

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Prócoro Hernández Oropeza Cuando observamos el cielo durante el día y no hay nubes que lo empañen sólo se observa un azul profundo, ilimitado, como si sólo fuera un espacio vacío. Por la noche lo vemos colmado de luces, estrellas, galaxias, constelaciones o lo poco que alcanzan a ver nuestros limitados ojos. Es posible que algunos se pregunten ¿qué existe más allá de ese azul profundo, de lo que se le conoce como el éter? En nuestro entorno, nuestro planeta. sabemos de la existencia de cinco elementos: Agua, tierra, fuego, aire y éter. Los primeros cuatro elementos los conocemos muy bien; tierra es donde vivimos, caminamos, la que nos alimenta; agua es un vital líquido que l mezclarse con nuestro cuerpo y con la tierra produce vida; el aire es otro elemento vital sin el cual no habría vida. Es lo primero que hacemos cuando salimos de vientre de nuestra madre: Respiramos la energía vital o prana. Pero qué sabemos del éter. Este es llamado el quinto elemento y se considera qu...