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Mostrando entradas de octubre 13, 2013

El recuerdo de sí

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Prócoro Hernández Oropeza Una de las condiciones básicas para el progreso espiritual es no olvidarse jamás, ni por un instante, de sí mismo. Hágase lo que se haga, siempre hay que estar en alerta, despierto, consciente. Pero resulta que no es tan fácil como lo deseáramos. En el menor descuido ya nos olvidamos de nosotros. De repente nos vemos envueltos en el remolino de pensamientos, ideas, eventos. Vamos por la calle y cuando menos ocurre ya me quedé prendido de aquella bella joven que camina coquetamente. ¿Quién se distrajo? El ego lascivo o de la lujuria se fascinó con esa escena. Este olvido de sí mismo es tan sutil que no nos damos cuenta. Debemos estar alertas de nuestros cinco sentidos, esas son las ventanas o las puertas por donde se introducen los pensamientos, sentimientos, gustos, apetencias, sugerencias, estados de ánimo y permean, en consecuencia, nuestra voluntad. Voy frente a una panadería y el ego goloso pide, exige un pan o un pastelillo. Vamos al supermercado por u

Sabiduría contra necedad

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Prócoro Hernández Oropeza “El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona”. Aristóteles (384 AC-322 AC) Filósofo griego. Existe una gran diferencia entre sabiduría y conocimiento. El segundo se aprende a través de lecturas, reflexiones teóricas, elaboración de marcos conceptuales, estructuras mentales, revisión de teorías y conceptos o simplemente acumulando información sobre diversas temáticas o sobre alguna en particular. En síntesis es un trabajo intelectual a nivel sólo mental o si acaso a nivel experimental pero con limitaciones o parcialidades que no permiten ver la totalidad del aspecto investigado o estudiado. En cambio la sabiduría es un conocimiento práctico, producto de las experiencias vividas por el practicante. Es la habilidad desarrollada a través de la experiencia, la iluminación, y la reflexión para discernir la verdad y el ejercicio del buen juicio. Ésta no se puede enseñar, se desarrolla a través de la experiencia, guiada por la intuición o el conocimiento inter

La desprogramación psicológica

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Prócoro Hernández Oropeza La forma en que estamos programados psicológicamente no varía mucho de la programación de las computadoras, aparatos eléctricos, vehículos, e incluso robots. De la misma forma, nosotros poseemos toda una serie de programas acerca de cómo debe de ser el mundo, cómo debemos ser nosotros, los demás y qué debemos anhelar o desear. Esa programación se ha generado desde pequeños en nuestro hogar, la escuela, la familia, el trabajo, los hábitos. Han sido nuestros padres, la sociedad, cultura, religión y experiencias pasadas las que han introducido a nuestro “ordenador” las normas de funcionamiento, nuestros deseos, exigencias, necesidades, valores, gustos y actitudes. Debido a toda esta programación vivimos esclavos de nuestros deseos e ilusiones. Pensamos que jamás podremos salir de esta prisión y siempre seremos esclavos de esa programación. Y lo somos porque no nos damos cuenta que esa programación no nos aporta felicidad, ningún crecimiento espiritual, tamp