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Mostrando entradas de mayo 3, 2015

MAdre divina y eterna

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Prócoro Hernández Oropeza Fuimos traídos a este mundo por una mujer, nuestra madre. Nuestra bendita Madre. De acuerdo a la sabiduría antigua, antes de nuestra raza, la quinta raza aria, existieron otras cuatro: la hiperbórea, polar, lemúrica y la atlante. En la Biblia se afirma que Dios, el Padre creó a Adán, el primer hombre sobre la tierra y lo materializó a imagen y semejanza suya. Luego lo hizo caer en sueño profundo, tomó una de sus costillas y de esta Jehová Dios formó a una mujer y la trajo al hombre. En realidad es una metáfora y esto sucedió, de acuerdo a los maestros de la sabiduría antigua, en la Lemuria. Antes éramos hermafroditas y en la Lemuria estas polaridades, masculino y femenino y neutro se separaron y apareció el hombre y la mujer, tal como nos vemos ahora. Esas razas vivían en el paraíso pero cayeron en el error al comer de la fruta del árbol de enmedio y nos desterraron a esta tercera dimensión con cuerpos densos y con una vida limitada y acotada por el tiempo,

Valmiki era un violento

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Prócoro Hernández Oropeza procoroh@gmail.com Ante la serie de acontecimientos que recientemente han ocurrido en el estado y otras partes del país, se hace necesario reflexionar acerca de estas eventualidades, donde los malosos y violentos ponen en jaque, no sólo a las autoridades gubernamentales, sino a todos los ciudadanos que habitan en las ciudades donde manifiestan su belicosidad y terror. La quema de autos, bancos, gasolineras, bloqueos, balaceras y otras formas de terror, los ciudadanos reaccionan con pánico y zozobra. Es natural, aunque no es lo más sabio que así ocurra ante tales manifestaciones disruptivas y violentas. He dicho y lo sostengo: Que los violentos no medran nuestra paz interior. No nos identifiquemos con el miedo, ni con el sufrimiento, sólo con el amor, la compasión, el perdón. Entre mayor miedo generemos, esa será la energía que proyectaremos a nuestro entorno y esa será nuestra creación. Lo que sucede en nuestro alrededor finalmente es parte de nuestra crea

Y la luna eras tú

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Prócoro Hernández Oropeza Los poetas suelen describir con precisión matemática los estados de ánimo del hombre, del alma. Su gran agudeza, que proviene de un nivel elevado de su conciencia, puede retratar con suma claridad, la ira, la congoja, el desamor, la melancolía. En el siguiente poema del gran poeta andaluz Antonio Gala, describe, tomando a la luna como pretexto, un dejo de melancolía, de ausencia y tristeza: Y la luna eras tú. Una luna creciente, blanca, fría. Mirabas hacia el mar y hacia las cosas que no eran yo. Y con cuánto silencio te gritaba -creciente, blanco, frío yo también-: «Mírame, mírame, ay, mírame mirarte...» Con cuánto silencio te gritaba, es sin duda una metáfora para expresar la desesperación o el ansía de ser amado. Y la luna eras tú, una luna creciente, blanca, fría que miraba hacia el mar y hacia las cosas, pero no a mí. Cuánto desdén, cuánto dolor. Expresa ese dolor que sienten aquellos que no se saben amados y buscan la llave de la felicidad a