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Mostrando entradas de febrero 7, 2016

La ley del amor

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Prócoro Hernández Oropeza “Aprendemos a amar no cuando encontramos a la persona perfecta, sino cuando llegamos a ver de manera perfecta a una persona imperfecta.” Sam Keen (1931-?) Escritor, profesor y filósofo americano. El amor es un estado del Ser, es nuestra verdadera naturaleza, sólo que a lo largo de nuestras vidas hemos perdido consciencia de esta verdad. Por tanto le buscamos afuera, en el otro y si queremos sentir amor, lo hacemos de manera interesada o condicionada; te amo si tú me amas. Y sólo amamos a quién consideramos que nos brinda algo de él, puede ser por amistad o porque es un pariente cercano. A veces ni a nuestros padres, que son los dadores de vida, amamos, ni al hermano carnal. A pesar de que muchos maestros han venido a enseñarnos a amarnos y por tanto amar a quienes nos rodean, sean familiares, amistades, conocidos e incluso hasta lo enemigos. Y lo proclaman porque reconocen que todos provenimos de un gran Padre/Madre, todos somos hijos de ese creador, a pe

En busca de la libertad

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Prócoro Hernández Oropeza En mis años de universitario, en los setentas, entre los jóvenes había un espíritu libertario; luchábamos por una sociedad justa, libre, democrática, igualitaria. Era la época donde, a la luz del marxismo-leninismo o del maoísmo, la gente se cobijaba en una ideología que prometía traer el paraíso terrenal. Muchos tomaron sus armas y se fueron a la sierra, como antes lo hicieron Fidel Castro y el Che Guevara en Cuba, así como otros socialistas o utópicos lo buscaron en sus patrias, desde México hasta la Patagonia. En el fondo buscábamos la libertad, libertad de pensamiento, de acción, liberación de una sociedad opresiva, injusta y mediocre. Buscábamos la libertad afuera, pero no nos dábamos cuenta que la mayor opresión está adentro. Sí, afuera el sistema social en que vivimos no es nada perfecto; está diseñado para gobernar sobre la base de la manipulación, opresión, el engaño, la injusticia, el sufrimiento. Esto lo han dicho los grandes sabios de todos los

Mi alter ego, una ilusión

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Prócoro Hernández Oropeza El alter ego o el otro yo, no es más que una definición de nuestra personalidad verdadera, una personalidad que está formada por diversos yoes. Sí, puede haber un yo predominante, conocido como el Rasgo Característico Particular. Ese rasgo es el tipo de agregado psicológico predominante en nuestra existencia. En algunos es el de la ira, en otros el orgullo, la lujuria o la pereza; puede ser la envidia o avaricia y en algunos prevalece la gula. Esto significa que si mi rasgo característico particular es la ira, no significa que los otros agregados no existan en mi, están ahí, son miles; unos sutiles, otros más visibles. A ese alter ego, o el otro yo, los especialistas lo reducen sólo como un segundo yo que se cree distinto de la personalidad normal u original de la persona. Y en una segunda modalidad, como la persona que, con respecto a otra, está muy identificada con sus opiniones o modo de actuar, puedes ser persona real o personaje ficticio en quien se re