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Mostrando entradas de julio 10, 2016

Tauromaquia e involución

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Prócoro Hernández Oropeza La tauromaquia o el arte de dominar o lidiar toros tiene un origen ancestral, más allá de lo que los historiadores modernos conciben. Si bien la lidia como se conoce en la actualidad nace en el siglo XVIII, cuando se abandona el caballo para realizar la lidia a pie, dando paso a la “fiesta brava”, las corridas de toros se practicaban desde generaciones anteriores, inclusive en razas que desaparecieron hace más de diez mil años, como la Atlántida. Sólo que su práctica tenía otros fines y significados. La palabra tauromaquia proviene de los términos griegos que significan toro y luchar, por cierto muy cuestionada ahora por la forma cruel en que sacrifican al toro. Para el maestro Samael Aun Weor, el celebérrimo e indestructible Circo Taurino, en el fondo no es sino una supervivencia ancestral antiquísima de aquella fiesta de sacrificio Atlante, cuya descripción se encuentra todavía en muchos libros arcaicos secretos. Son en realidad muchas las leyendas exi

Entre el cielo y el infierno

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Prócoro Hernández Oropeza Aunque continuamente he hablado del ego como el causante de nuestras miserias y sufrimientos, muchos lo contradicen o no les queda bien claro. En los cuentos chinos y árabes se habla de esta diferencia y lo hacen tan claro que no queda duda. En una ocasión un guerrero, que como tal se supone estaba entrenado física y mentalmente, fue a visitar a un maestro y le pidió que le explicara cuál era la diferencia entre el cielo y el infierno. El maestro le contesto: Cállate idiota, tú que vas a saber de eso. Con la cara desencajada por el enojo, el guerrero desenvainó la espada. El maestro le dijo: _Eso es el infierno. De inmediato el guerrero guardó la espada y pidió disculpas. El maestro le dijo nuevamente: -Eso es el cielo. Existe una línea delgada entre el cielo y el infierno, entre las virtudes y nuestros egos. Y como es tan fina no nos damos cuenta en qué momento caemos en el error o en manos de ese agregado psicológico llamado ego. Mis maestros estiman que m