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Serenidad y dominio

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Prócoro Hernández Oropeza En esta dualidad en que vivimos es difícil desapegarnos de los halagos o de los improperios. Si alguien nos prodiga alabanzas, algo en nosotros se siente contento. Si al contrario, una persona fustiga contra mí, me ofende o me juzga, ese otro se enfurece. Si es halago el orgullo se ve robustecido; el ego de la vanidad necesita que le estén diciendo cosas bonitas, frases que le recuerden que es una persona valiosa, importante, capaz, triunfadora. Sin estos apapachos no puede vivir y se siente mal cuando ese ego percibe que no le reconocen su valía, sus talentos. Su autoestima depende de lo que otros se lo reafirmen. Lo mismo sucede cuando una persona nos ofende o cuestiona nuestra identidad de bueno, valioso, hermoso, inteligente. Aparece el ego de la vanidad, asociado con el ego de la ira y los dos se unen en mancuerna para fustigar o cuestionar o hasta golpear a quien le está ofendiendo o descalificando sus atributos. Confundimos nuestra verdadera identid...

El poder de la lectura

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Prócoro Hernández Oropeza El poeta José martí, a propósito de los que sí leen, describe contundentemente a este tipo de seres raros: “Tiene la palidez de los hombres que leen mucho.” Y seguramente como él fue un gran lector en otro verso se describió: “Yo debí nacer sobre una pila de libros”. Es indudable que los hombres trascendentes, lo son porque de alguna manera se ilustraron, es decir tuvieron contacto con los libros, el conocimiento, la sabiduría. También he afirmado que la acumulación de conocimiento no necesariamente nos hace sabios. Podemos leer muchos libros, contar con una gran biblioteca, la mejor biblioteca del mundo, lo cual no significa que sea un hombre ilustre. Un gran escritor lo es porque, además de leer, tuvo la intuición de seleccionar sus lecturas, sus autores más afines, incluso de acercarse a aquellos que no le apetecían tanto. Esas lecturas, el contacto con los libros, el mundo de las palabras, además de su intuición, le facilitaron el don de la palabra y l...

El recuerdo de sí

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Prócoro Hernández Oropeza Una de las condiciones básicas para el progreso espiritual es no olvidarse jamás, ni por un instante, de sí mismo. Hágase lo que se haga, siempre hay que estar en alerta, despierto, consciente. Pero resulta que no es tan fácil como lo deseáramos. En el menor descuido ya nos olvidamos de nosotros. De repente nos vemos envueltos en el remolino de pensamientos, ideas, eventos. Vamos por la calle y cuando menos ocurre ya me quedé prendido de aquella bella joven que camina coquetamente. ¿Quién se distrajo? El ego lascivo o de la lujuria se fascinó con esa escena. Este olvido de sí mismo es tan sutil que no nos damos cuenta. Debemos estar alertas de nuestros cinco sentidos, esas son las ventanas o las puertas por donde se introducen los pensamientos, sentimientos, gustos, apetencias, sugerencias, estados de ánimo y permean, en consecuencia, nuestra voluntad. Voy frente a una panadería y el ego goloso pide, exige un pan o un pastelillo. Vamos al supermercado por u...

Sabiduría contra necedad

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Prócoro Hernández Oropeza “El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona”. Aristóteles (384 AC-322 AC) Filósofo griego. Existe una gran diferencia entre sabiduría y conocimiento. El segundo se aprende a través de lecturas, reflexiones teóricas, elaboración de marcos conceptuales, estructuras mentales, revisión de teorías y conceptos o simplemente acumulando información sobre diversas temáticas o sobre alguna en particular. En síntesis es un trabajo intelectual a nivel sólo mental o si acaso a nivel experimental pero con limitaciones o parcialidades que no permiten ver la totalidad del aspecto investigado o estudiado. En cambio la sabiduría es un conocimiento práctico, producto de las experiencias vividas por el practicante. Es la habilidad desarrollada a través de la experiencia, la iluminación, y la reflexión para discernir la verdad y el ejercicio del buen juicio. Ésta no se puede enseñar, se desarrolla a través de la experiencia, guiada por la intuición o el conocimiento inter...

La desprogramación psicológica

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Prócoro Hernández Oropeza La forma en que estamos programados psicológicamente no varía mucho de la programación de las computadoras, aparatos eléctricos, vehículos, e incluso robots. De la misma forma, nosotros poseemos toda una serie de programas acerca de cómo debe de ser el mundo, cómo debemos ser nosotros, los demás y qué debemos anhelar o desear. Esa programación se ha generado desde pequeños en nuestro hogar, la escuela, la familia, el trabajo, los hábitos. Han sido nuestros padres, la sociedad, cultura, religión y experiencias pasadas las que han introducido a nuestro “ordenador” las normas de funcionamiento, nuestros deseos, exigencias, necesidades, valores, gustos y actitudes. Debido a toda esta programación vivimos esclavos de nuestros deseos e ilusiones. Pensamos que jamás podremos salir de esta prisión y siempre seremos esclavos de esa programación. Y lo somos porque no nos damos cuenta que esa programación no nos aporta felicidad, ningún crecimiento espiritual, tamp...

Rebeldía ¿contra quién?

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Prócoro Hernández Oropeza En la década de los sesentas se puso de moda la palabra rebelde o rebeldía, luego de la exhibición de la película estadounidense Rebelde sin causa cinco años antes, 1955. Dirigida por Nicholas Ray y protagonizada por James Dean, Natalie Wood y Sal Mineo en los papeles principales, el filme cuenta la historia de un adolescente rebelde, recién llegado a Los Ángeles. Jimmy Stark (James Dean). Es un chico particularmente difícil: confuso y desorientado, se ve frecuentemente envuelto en peleas y conflictos, a consecuencia de los cuales su familia, en la cual es el hijo único, se ve obligada a un permanente peregrinaje de una ciudad a otra. Esta película lo convirtió en un ídolo de masas, pero en la cima de su carrera, el 30 de septiembre de 1955, su Porsche Spyder se estrelló contra un Ford conducido por un estudiante. A partir de ese momento, ese introvertido muchacho de Indiana, se trasnformó en uno de los mitos más populares del mundo del celuloide. En las r...

El sendero del conocimiento, la gnósis

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Prócoro Hernández Oropeza Toda teoría es gris, y sólo es verde el árbol de dorados frutos que es la vida. Goethe. En una entrega anterior hablamos de Jnana Yoga, la cuarta senda del yoga o de la realización espiritual, y se dice que es el camino más difícil, que los otros tres: karma yoga, Bhakti yoga y Raja yoga. Lo es porque implica buscar el conocimiento para entender nuestra naturaleza espiritual, nuestro propósito de vida, nuestra verdadera identidad. En este camino existen tantas teorías como caminos para llegar a Roma. Con la llegada del internet nos topamos con muchas sendas teóricas, filosofías que nos hablan del camino espiritual, pero no todos son verdaderos o en todo caso transitan por múltiples rodeos, por diversos laberintos antes de llevarnos a casa. Muchas escuelas o religiones son rosas y peligrosas; son como un rosal, cuya serpiente se enrosca debajo de la flor. El verdadero jnana o conocimiento supremo, o también conocido como gnosis, proviene de miles de centur...