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El apocalipsis está en la psique

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Prócoro Hernández Oropeza En el mundo y sobre todo en las redes de internet se corren muchos mensajes, unos apocalípticos, otros con buenas intenciones pero creadoras de falsas ilusiones. Las primeras, se apoyan en viejas profecías, como la de Nostradamus y las de otros anunciadores de malas noticias, o también en las profecías mayas. Quienes difunden el advenimiento de una nueva conciencia mundial o la entrada a otras dimensiones, sólo crean falsas expectativas y confunden a esta humanidad, de por sí tan dormida y agobiada por sus demonios internos. Por la forma en cómo nos comportamos, tan bestialmente, ya deberíamos estar sufriendo muchas calamidades como las que han pregonado diversos agoreros. Las guerras no se terminan, los asesinatos cada día son más despiadados; la prostitución, no sólo denigra a la mujer, al eterno femenino, sino que ahora se desliza hacia los infantes; el homosexualismo y tanta degeneración de la sexualidad afecta a la familia y desarticula el mat...

El arte de escribir, la misión del escritor

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Prócoro Hernández Oropeza Última de tres partes En la visión del mundo está obviamente implícita la misión del escritor y de las letras. Para José Luis Martínez, las letras nos revelan el secreto de nuestro corazón y el de la naturaleza y nos enseñan a conocer mejor los caminos y los litorales de nuestros pensamientos y nuestros sueños; su tela es sustancia de nuestra alma. En Marcel Proust, por ejemplo, su preocupación por la captura y la eternización del tiempo puro, se traduce con invisible maestría en sus frases movidas por esa ansia  que se alarga, traza cálidos golfos, sigue largas sinuosidades. Aldoux Huxley posee una visión del mundo como la de un laberinto en que las soledades de los hombres y su entera impotencia para con el mundo y sus nociones se develan ignoradas entre sombras, pero trazando con su ceguera un concierto en el que cumplen sin saberlo sus destinadas partituras. José Saramago, en su novela El hombre duplicado nos omite el punto y con puras...

El arte de escribir, el poder de la palabra

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1ª parte y 2a parte Prócoro Hernández Oropeza Para muchos escribir es un dolor de cabeza, un trámite; para otros es vivir, gozar; es reinventarse, parir, encontrarse o renovarse. Por desgracia no todos tienen esa habilidad, el don para otros. En mis inicios, la escritura no se me daba mucho, me costaba hilvanar unas frases, una idea completa. Le daba muchas vueltas y desperdiciaba muchas hojas, esto cuando no había computadoras. Cuando por fin pude enfrentarme al espacio en blanco y escribir lo que me diera en gana, o lo que me proponía decir al lector, esto se hizo más fácil. Pero ¿de dónde viene la inspiración o la idea, lo que se quiere transmitir? A veces de un simple pensamiento, de un recuerdo, una intención, pero no siempre. Porque cuando se hace sólo desde la mente, desde el simple raciocinio, la cuestión se complica. Se pueden escribir muchas cuartillas, pero cuando viene desde la mente, esa escritura no dice nada, es estéril, superflua, vana. Entonces lo qu...

Falso conocimiento

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Prócoro Hernández Oropeza Uno de los grandes pilares del conocimiento es la filosofía. Pero hay de filósofos a filósofos, unos escriben con el corazón y desde ahí tratan de explicar el origen del mundo, de los pensamientos, del amor, la sabiduría, la ética o la virtud. En fin, de todos aquellos aspectos que nos aportan luz sobre nuestra esencia y razón de ser. Hay otros filósofos que  escriben sendas teorías y publican muchos libros, pero su auditorio está reducido a un pequeño grupo de intelectuales que aparentemente sólo se entienden entre ellos. Lo peor es que usan un lenguaje rebuscado, con muchos recovecos, cientos de citas de otros autores, con lo cual presumen su gran sapiencia. Sin embargo aportan poco para el esclarecimiento de nuestra razón de ser. Son, como diría mi maestro, una máquina intelectuolodide que escribe a partir de su centro intelectual sólo para enredar más el mundo de la razón. Hace un par de días me tocó escuchar a uno de los hombres considerados...

Ética y civismo

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Prócoro Hernández Oropeza Hoy la sociedad mexicana padece de una crisis de valores, lo cual se refleja en distintos aspectos, como violencia, drogadicción, criminalidad, divorcios, intolerancia y falta de respeto. Antes era obligado el saludo a quien se encontrase en el camino. El buenos días, buenas tardes, a pesar de que las personas no se conociera era un signo de respeto y atención, pero fundamentalmente de civilidad. Esta civilidad se aprendía en la familia, en primer término y en la escuela en segundo aspecto. Los maestros eran estrictos e incluso usaban la regla o un pedazo de madera para llamar la atención a quien no se comportara correctamente en clase. No significa que ese era el mejor método ni tampoco lo justifico. Recuerdo cuando en cuarto año de primaria, el maestro le dio tres fuertes golpes con una regla a un compañero por un acto que no merecía tal castigo. Aún permanecen en  mi memoria aquellas palabras que el alumno le replicó al maestro: “un regaño me ...

El conocimiento interior

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Prócoro Hernández Oropeza A grandes rasgos existen tres tipos de conocimiento. El ordinario, intelectual y el conocimiento interior. El ordinario es aquel que aprendemos en nuestras relaciones familiares, sociales, en la escuela y nos enseña cómo movernos en nuestra vida ordinaria. Conocimientos simples desde cómo manejar un auto, cómo cocinar, la combinación de ropa para vestir, la forma en que debemos comportarnos en las diversas esferas en que nos movemos. El segundo conocimiento, el intelectual, es el que aprendemos mediante libros o a través de las escuelas formales de aprendizaje. Este conocimiento nos provee información para dominar técnicas, habilidades y destrezas profesionales. Existe un tercer tipo, que es el conocimiento interior, es la sabiduría interna que reside en nuestra psique o alma. Es una sabiduría ancestral y es también acumulación de todas nuestras vidas pasadas. El conocimiento interior, dice Platón, es el verdadero conocimiento. No se aprende en nin...

La sencillez del hombre

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Prócoro Hernández Oropeza La gente piensa que quien ha leído muchos libros y atesorado muchos conocimientos es un gran conocedor o un sabiondo. Ha acumulado información y le sirve para tomar decisiones en su relación diaria con  quienes le rodean, pero ello no significa que sea un sabio o una gran persona. A nivel mental puede recitar la biblia de memoria o el libro de las Mil y una Noches, pero su vida puede reflejar otra cosa, como por ejemplo, ser testaruda, iracunda, ambiciosa u orgullosa. Afirman los maestros que los santos con sus virtudes han causado mucho daño a la humanidad. Viene a cuento la historia de una persona que se creía un santo. A su casa llegó un poeta con un poema que había escrito para él. A cambio quería ver recompensado su esfuerzo con una moneda para comer. Pero el santo, con mirada piadosa y ceño fruncido cerró la puerta, pidiendo al poeta que se fuera de allí porque él aborrecía esas cosas de la poesía y la lisonja. No sabe cuánto daño hacía al ...