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El principio de Vibración

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Prócoro Hernández Oropeza Los labios de la sabiduría permanecen cerrados, excepto para el oído capaz de comprender. Kybalion Este principio, el tercero del libro el Kybalion de Hermes Trismegisto, indica que nada está inmóvil, todo se mueve, todo vibra. Esto significa que todo está en movimiento, nada es estático, hasta una simple piedra que parece inerte está vibrando. Todo en la materia vibra, nuestras emociones y nuestra mente también vibran, pero hay de vibraciones a vibraciones. Las vibraciones tienen sus escalas, desde las más densas hasta las más sutiles. Desde el todo que es espíritu hasta la más grosera forma de la materia y cuánto más alta es esta, tanto más elevada es su posición en la escala. De acuerdo a los maestros egipcios, la vibración del espíritu es de una intensidad infinita, tanto que puede considerarse como si estuviera en reposo, de igual manera que una rueda que gira rápidamente pareciera que está sin movimiento. Y lo es porque las características distinti...

Principio de correspondencia

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Prócoro Hernández Oropeza Otra de las siete leyes que nos legó Hermes Trismegisto, el tres veces maestro egipcio, es la Ley de Correspondencia. Se sintetiza en este axioma: Como es arriba es abajo y como es abajo es arriba. En este principio se encierra la verdad de que siempre existe una cierta correspondencia entre las leyes y los fenómenos de los varios estados del Ser y de la vida. Este principio da la posibilidad de comprender las paradojas y los misteriosos secretos de la naturaleza. No menos importante es comprender también que existen diversos planos o dimensiones. Vivimos al mismo tiempo en siete dimensiones, pero sólo podemos captar tres en este plano material. En el mental se puede acceder a otros cuatro planos superiores que nos posibilitan conocer los grandes misterios del universo, de la creación y de la existencia de Dios y sus emanaciones. Los antiguos maestros del hermetismo sostenían que este principio es uno de los más importantes auxiliares de la mente, por cuyo...

El arte de vivir

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Prócoro Hernández Oropeza Qué es el arte sino armonía, belleza, equilibrio, paz interior, felicidad perene. Eso es lo que debiera reflejar un cuadro de pintura, una escultura, un poema, una pieza musical. Sino todas esas cualidades cuando menos algunas y esas deben generar ese estado en quienes entran en contacto con tal creación artística. Y es que esa creación deviene de lo más sublime de quien lo crea, sea consciente o inconscientemente. Lo ideal es que su hacedor tenga esa intención, la de conectarse con esa fuerza interior o con su Ser para plasmar en el papel o en el cuadro parte de esas cualidades internas. Por eso las grandes creaciones o las más sublimes perduran a pesar del tiempo. Una composición de Beethoven o de Mozart, lo mismo que la Gioconda de Leonardo Da Vinci siguen impactando a quienes son tocados por ese halo místico o de paz y armonía. Sus creadores no eran gente común y corriente, eran seres iniciados, hombres cultos y sabios que conocían los hilos secretos d...

Sanando heridas

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Prócoro Hernández Oropeza procoroh@gmail.com Hay de heridas a heridas. No es lo mismo una cortada en un dedo que una herida emocional o del corazón. En la vida estamos sometidos a diversas heridas y esas se quedan grabadas en la memoria, la mente y en el cuerpo, inclusive en los demás cuerpos. Porque no sólo poseemos un cuerpo, este cuerpo físico que vemos y tocamos, existen otros cuerpos sutiles, seis cuerpos más: vital, astral, mental, causal, del alma y del espíritu. En el mundo existen personas que pueden ver el aura, el cuerpo vital. Ese cuerpo, dependiendo de la luz, armonía o amor que transmite su dueño, puede ser luminoso o poco radiante, en algunos inclusive se observan manchas o agujeros. Esas manchas indican problemas de salud o desarmonía en la persona. Hay individuos, que por su trabajo o progresión espiritual, poseen un aura muy desarrollada y pude alcanzar hasta los treinta metros, como la que poseía Jesús. En la Biblia se cuenta de aquella dama que tenía sangrado v...

Ego de la codicia

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Prócoro Hernández Oropeza procorh@gmail.com La codicia es una de las siete legiones egoicas que subyugan al hombre. Por codicia o avaricia el hombre es capaz de pisotear, herir y hasta matar a sus hermanos. La codicia suele disfrazarse de formas muy sutiles y a veces irreconocibles. Inclusive hay padres que enseñan a sus hijos a ser codiciosos, a no ser perdedores, a conseguir cualquier cosa sin importar los medios. El disfraz más común de la codicia es la necesidad. Necesidad de poder, de riqueza, de bienes, mujeres. El síndrome del más. Pese a que las necesidades humanas más comunes son: pan, abrigo y refugio, es de suponerse que satisfechas, el ser humano sería feliz pero, ¿Por qué no es así? Sencillamente la codicia siempre desea más. Afirma el maestro Samael Aun Weor que, Independientemente de lo mucho o poco que se posea, el yo de la codicia nunca está satisfecho, piensa que merece y puede tener más, siente que al poseer más cosas materiales obtendrá la tan anhelada felic...

Palabras del amor: Origen de los nombres

Palabras del amor: Origen de los nombres : Prócoro Hernández Oropeza procoroh@gmail.com Los nombres que nos identifican revelan, no sólo nuestra identidad, sino nuestro destino, nu...

Origen de los nombres

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Prócoro Hernández Oropeza procoroh@gmail.com Los nombres que nos identifican revelan, no sólo nuestra identidad, sino nuestro destino, nuestra razón de ser, nuestra verdadera identidad. Y cada nombre reviste un significado oculto y una vibración, vibración que dependerá de tu percepción y del significado que le aportes a tu nombre. Las raíces de los nombres latinos son romanas y de la Antigua Grecia, pero también, debido a los movimientos migratorios, estos se han enriquecido los diferentes idiomas. Cada día es más frecuente encontrar nombres de origen árabe, chino, americano u otros. Inclusive se ha puesto de moda el inventar nombres combinando palabras o sonidos o simplemente copeando nombres artísticos de cantantes o actores de moda. Esto, sin duda, tendrá su repercusión vibratoria en quien depositan ese nombre. En realidad poco se sabe cómo fue que a alguien se le ocurrió poner nombre, no sólo a las personas, sino también a las cosas, los árboles, animales, mares, montanas. Se...