Los avernos VI, Avaricia




Prócoro Hernández Oropeza
“Guarda el avaro su dinero para que lo derroche el heredero.” Dicho popular

Después de abandonar el círculo donde están los golosos, Dante y su maestro interno, Virgilio, se encaminan al círculo de los avaros, que rige Plutón. Al verlos, Plutón les gritó palabras insultantes, hecho que atemorizó a Dante. Virgilio le dijo que no se preocupara, pues por grande que sea su poder no impedirá que desciendan a su dominio. Así que le dijo a Plutón.
- “Calla, maldito lobo, consúmete internamente con tu rabia. No sin razón venimos al profundo infierno: así se dispuso allá en lo alto (su Ser lo manda), donde Miguel vengó la soberbia rebelión, la de los ángeles caídos.
En este círculo se juzga a los avaros. ¿Qué es la avaricia? La avaricia es el deseo, ansia o afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para acumularlas. Esta palabra procede del latín avaritĭa, y a su vez del verbo avēre (desear con ansia). Su contrario, la virtud es la generosidad y desprendimiento. A alguien que tiene o practica la avaricia, se le suele llamar 'avaricioso', 'avariento' o 'avaro'. Aunque la última de ellas hace especial hincapié en destacar que alguien se reserva o escatima algún bien, en el sentido de tacaño, miserable o rácano.
Lo que descubrió Dante en este círculo infernal fue a mucha gente que lanzaba grandes alaridos, se arrojaban enormes monedas con toda la fuerza de sus pechos. Se golpeaban unos a otros, y después se volvía cada uno hacia atrás gritando. Se decían: - ¿Por qué guardaste? ¿Por qué derrochaste? Y así daban vueltas por el oscuro círculo, yendo de un lado al opuesto, gritando sin cesar su injurioso estribillo.
Dante le pregunta a su maestro quiénes son esas almas que sufren y por qué. Virgilio le indica que todos fueron en su primera vida tan faltos de capacidad que gastaron sin medida. Esos que no tienen pelo en la cabeza fueron clérigos, papas y cardenales en los que la avaricia mostró su exceso. La vida irracional deformó a estas almas, de modo ahora son irreconocibles, existen dos bandos que lucharán eternamente; los unos saldrán de sus sepulcros con el puno cerrado y los otros con la cabeza rapada. Por dar y retener tan mal se ven privados del Paraíso y los condenan a esta refriega.
Esto le lleva a Virgilio a realizar una descripción sobre este poderoso ego de la avaricia y le dice: - “Ahora hijo mío ya puedes comprender cuán poco se ha de confiar en los favores de la fortuna, por la que los humanos tanto se afanan; pues todo oro que hubo y hay bajo la luna no puede proporcionar el reposo siquiera a una de estas almas inquietas.”
La avaricia fue la perdición de quienes acabaron en el cuarto círculo, tanto los avaros, que acumularon riquezas, como los pródigos, que las derrocharon; ambos fueron castigados a arrastrar grandes pesos de oro en dirección contraria, con el consiguiente enfrentamiento del que describe Dante arriba. Otra interpretación aduce que estos están condenados a empujar enormes pesos de oro, divididos en dos grupos que cuando se encuentran se injurian: la grandeza del peso que los oprime simboliza la cantidad de bienes terrenales que acumularon o gastaron, dedicándose enteramente a esto en vida.
Cabe aclarar que cada círculo posee su guardián, en este caso es Plutón, está también en nuestros círculos infernales y son tan densos, yoes muy densos. El guardián del círculo es Plutón, rey del Averno, que Dante confunde quizás con Pluto, dios de la riqueza.
Dentro de la Avaricia existen diferentes expresiones egoicas, desde el ambicioso, persona que desea más de lo que necesita y de lo que es capaz de administrar, consumir o gastar. También es una persona que se apega demasiado a sus riquezas, bienes o propiedades y que las quiere todas para él solo. Se manifiesta como avidez, persona que tiene un deseo insaciable de riquezas o de cualquier otra cosa. Como codicia es aquella persona que tiene ansias o deseos insaciables de riquezas, dinero, propiedades, mujeres u hombres y todo aquello que les gusta de inmediato, hacerlo suyo. Para conseguir sus fines usa diferentes estrategias como el agandalle, la astucia, el chantaje, la estafa, falsificación, engaño, mezquindad, el robo, la mezquindad, plagio, robo, usura soborno, corrupción. En fin, posee miles de yoes de la avaricia, unos tan sutiles y otros tan grotescos o demasiado burdos. Como todos los egos, este es una legión con múltiples expresiones y es el origen del sufrimiento. Los que acumulan riqueza o poder, siempre viven en el temor de que su fortuna o poder se les acabe o se los roben.




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