Los tres alimentos

Prócoro Hernández Oropeza
Nuestra cara, los ojos, todo el cuerpo es el reflejo de nuestros alimentos. Los alimentos no sólo consisten en sustancias sólidas o líquidas, también nos alimentamos de pensamientos y emociones. Dependiendo de la calidad de estos alimentos es cómo será la calidad de nuestra vida. Si los alimentos sólidos y líquidos consisten en grasas, carbohidratos, comida chatarra, refrescos, alcohol y drogas o pastillas para dormir o calmar los nervios, ya se imaginará como estamos maltratando nuestro cuerpo. Nuestro cuerpo es una catedral sagrada, es el templo donde radica nuestro Dios interno y por lo tanto es un alabastro sumamente precioso. Como ignoramos este saber lo descuidamos, lo enfermamos, lo maltratamos y posiblemente nos dure poco tiempo o lleguemos a la vejez con muchos sufrimientos y enfermedades. Los pensamientos son otro alimento que influye en nuestra lucidez, felicidad y amor. Este es otro alimento que descuidamos inconscientemente. Este alimento se consume a toda hora, no hay descanso para la mente, a menos que realice meditación u oración. Cada vez que prendo el televisor, voy al cine, platico con el vecino, el compadre, los amigos estoy generando pensamientos y al mismo tiempo consumiendo lo que oigo, veo y siento. También el tipo de lecturas que realizo o no realizo influyen en mi estado de ánimo, en mi energía. Lo mismo sucede con las emociones, otro alimento que afecta grandemente mi personalidad y mi calidad de vida. Si constantemente me identifico con emociones de ira, enojo, miedo, tristeza, ansiedad, envidia, lujuria, pereza, todas ellas van a dejar huella en mi cuerpo y en energía. Si el descuido de nuestros alimentos afecta nuestro sistema digestivo, cardiovascular o genera sobre peso, las emociones y los pensamientos negativos nos producen depresión, angustia, miedo, tristeza, soledad. Y también existe una correlación entre nuestros alimentos sólidos con los pensamientos y emociones negativas. Muchas emociones negativas influyen en nuestros hábitos de comidas. Quienes comen compulsivamente lo hacen porque detrás existe una emoción negativa o un pensamiento que lo acosa. Alguien tiene una deuda y el plazo para pagarla está a punto de vencerse. Cuando no sabe dominar este tipo de asuntos, lo más probable es que entre en ansiedad o angustia, porque en su mente, esa mente contaminada lo está presionando. Pero en vez de que le ofrezca respuestas simplemente le acosa y le hace sentir culpable, tonto, malo o que no puede pagar y le recrimina: ¿qué vas a hacer? El ego, aparentemente bueno, el ego pagador, el ego “responsable” no lo deja en paz. Sólo le roba energía y a veces ni siquiera lo deja dormir. Si estuviera consciente de estos alimentos seleccionaría muy bien el tipo de programas de televisión, o películas que me aporten ideas maravillosas, de felicidad, amor, gusto por la vida, comunión, sabiduría. Lo mismo haría con mis lecturas, el tipo de amigos con los que comparto mi vida, un trabajo que me hace sentir realizado, aunque no sea de mi agrado, simplemente lo disfruto y disfruto también el calor o el frío, disfruto la sonrisa de un desconocido, la mirada de un niño, el canto de un ave, un bello atardecer… Esto significa que cambio la programación de mi mente y emociones y si llegan tensiones, angustias haría caso a la canción de una excelente cantante Yogui Snatam Kaur: “Habla a tu mente de esta manera: como el gavilán encuentra la gota de lluvia y prospera”. En realidad el gavilán o cualquier ave no se preocupan dónde va a dormir, ni de qué se alimentará mañana. Sólo disfrutan el momento a momento, porque carece de esa mente parlanchina.

Comentarios

Unknown ha dicho que…
Muy interesante. A ponerlo en Práctica
Licca ha dicho que…
Belíssimo texto, muchas gracias por compartilhar!
Río Ananda ha dicho que…
"Somos lo que comemos" decimos los Ayurvédicos. Excelente...
JENNY ha dicho que…
Como el gavilan...encuentra la lluvia y prospera...asi estoy viviendo...y siento tanta paz...excelente texto.👍👍
BERNARDO GUADARRMA ha dicho que…
Increíble, gracias por compartir.

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